En los años que llevo viviendo el roverismo siempre me he planteado, de alguna u otra manera, las posibles interpretaciones que tiene el escultismo y en qué medida Inti Raymi daba cobijo a la variedad. Se convirtió en una lucha de un grupo de personas, firmes convencidos de que un scout debía posicionarse ante las cosas y que esa posición debía de ser cerca de los más desfavorecidos. Pero en este andar he compartido muchas vivencias y experiencias junto a personas que no tienen esa misma visión o cuya interpretación de la misma se manifiesta de forma diferente.
Cuando va quedando poco tiempo para mi despedida del movimiento scout y la cuenta atrás parece irremediable, me sigo planteando las mismas cuestiones. ¿Hasta qué punto las cosas son relativas?, ¿hasta dónde valen las mismas?, ¿vale todo o hay limites?. Evidentemente, hay límites, todo no vale, pero ¿dónde y quién/qué marca ese límite?
Las respuestas a esas preguntas me la enseñaron dentro de este grupo, pero dentro de este mismo grupo a otras personas les enseñaron otras respuestas. Entonces ¿cuáles son las verdades del barquero? Difícil pregunta. La respuesta se debe enseñar desde dentro, pero cada vez veo la respuesta más difuminada y cada vez más me cuesta seguir luchando en una guerra que siento perdida.
Son pocas las flechas que me quedan en mi carcaj, aunque las sigo tirando a conciencia, sin desaprovecharlas, pero son muy pocas. Lo peor de todo es que miro a mi alrededor y no hay mucho más apuntando al hombre blanco que viene a adueñarse de las tierras libres, sólo algún que otr@ loc@, algunos lanzándose a pecho descubierto, otros escondidos tras alguna piedra, esperando la ocasión.
lunes, 20 de diciembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
TIEMPO DE ESPERANZA, DECISIONES Y ESFUERZO
Hoy tengo mi pequeña esperanza a dar un carpetazo casi definitivo al camino más largo y duro que he tomado en mi corta vida. No quiero hacerme ilusiones pero lo veo tan cerca que me da miedo pensar que se escape de nuevo la posibilidad.
Nunca he sentido la ansiedad con la que he afrontado este reto en la mañana de hoy. Tenía mucho miedo, y aún lo tengo. Espero que todo acabe bien.
A su vez, el resto de mi vida sigue adelante, con nuevos retos, nuevas responsabilidades y ocios. No llegan las esperadas vacaciones, pero poco a poco, espero que se vaya situando todo de manera que llegue a ser posible más pronto que tarde
Las decisiones están tomadas. Ya sé lo que me deparará esta ronda, a expensas de una nota, de la decisión de un señor que tiene en sus manos mi vida.
Nunca he sentido la ansiedad con la que he afrontado este reto en la mañana de hoy. Tenía mucho miedo, y aún lo tengo. Espero que todo acabe bien.
A su vez, el resto de mi vida sigue adelante, con nuevos retos, nuevas responsabilidades y ocios. No llegan las esperadas vacaciones, pero poco a poco, espero que se vaya situando todo de manera que llegue a ser posible más pronto que tarde
Las decisiones están tomadas. Ya sé lo que me deparará esta ronda, a expensas de una nota, de la decisión de un señor que tiene en sus manos mi vida.
jueves, 2 de septiembre de 2010
FUERZA
FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA FUERZA
viernes, 27 de agosto de 2010
CONTENTO CON LOS POSIBLES NUEVOS RETOS PROFESIONALES
El haber hecho un buen trabajo te ha llevado a conseguir más posibilidades. ¡Sigue así!
miércoles, 25 de agosto de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
LA AMISTAD, UNA DINAMICA CAMBIADA
Llevaba años en los que las relaciones personales que tenían se habían ido deteriorando por unas razones u otras. Discrepancias, momentos vitales distintos, desapariciones mías y un inquietante interior personal que me estaba llevando a la soledad más tangible.
En todo este tiempo me he convertido en una persona alejada de mis amigos, con poco interés en la situación personal de los mismos, muy celoso de abrirme a los demás, siendo un individuo totalmente alejado de lo que siempre he sido y de lo que siempre he querido ser.
A esto le sumo que las nuevas personas que he ido encontrándome en el camino no han satisfecho mis necesidades personales, salvo excepciones muy enriquecedoras, y que todos los nuevos proyectos los he ido poniendo en marcha con el círculo de amigos ya cerrado, por lo que no me he dado la oportunidad de seguir avanzando.
De unos meses a hoy, he identificado como primordial en mi vida tener unas relaciones más auténticas, y eso pasaba por recuperar las importantes y hacer nuevas, partiendo de cero y sin unas expectativas que me separen de las personas fácilmente.
Me he puesto manos a la obra y, si bien, no está todo el trabajo hecho para poder situarme allá donde quiero, tengo una gran parte del camino recorrido y vuelvo a sentir la magia de la amistad auténtica y verdadera, del querer y sentirme querido, que quizás era algo que no venía encontrando en todo este tiempo atrás.
Soy un poquito más feliz, estoy un poquito más equilibrado, pero soy consciente de que aún he hecho muy poco en relación a todo lo que necesito para ser feliz.
Me siento bien porque poco a poco mi vida se equilibra...
En todo este tiempo me he convertido en una persona alejada de mis amigos, con poco interés en la situación personal de los mismos, muy celoso de abrirme a los demás, siendo un individuo totalmente alejado de lo que siempre he sido y de lo que siempre he querido ser.
A esto le sumo que las nuevas personas que he ido encontrándome en el camino no han satisfecho mis necesidades personales, salvo excepciones muy enriquecedoras, y que todos los nuevos proyectos los he ido poniendo en marcha con el círculo de amigos ya cerrado, por lo que no me he dado la oportunidad de seguir avanzando.
De unos meses a hoy, he identificado como primordial en mi vida tener unas relaciones más auténticas, y eso pasaba por recuperar las importantes y hacer nuevas, partiendo de cero y sin unas expectativas que me separen de las personas fácilmente.
Me he puesto manos a la obra y, si bien, no está todo el trabajo hecho para poder situarme allá donde quiero, tengo una gran parte del camino recorrido y vuelvo a sentir la magia de la amistad auténtica y verdadera, del querer y sentirme querido, que quizás era algo que no venía encontrando en todo este tiempo atrás.
Soy un poquito más feliz, estoy un poquito más equilibrado, pero soy consciente de que aún he hecho muy poco en relación a todo lo que necesito para ser feliz.
Me siento bien porque poco a poco mi vida se equilibra...
sábado, 21 de agosto de 2010
CUANDO LO PROFESIONAL TRASCIENDE A LO PERSONAL
Hay pocas profesiones en la vida que puedan llenar tanto a una persona como pueden ser aquellas relacionadas con la educación. Recuerdo que cuando me decidí por estudiar pedagogía, había en mí una intención de mejora social. Desde que empecé a tener experiencias educativas, entendí que la educación era un motor para el cambio social, fuese del tipo que fuese. Así, durante años he estado dedicándome y formándome para ser el mejor educador que yo pudiese llegar a ser, teniendo una gran diversidad de vivencias relacionadas con este mundo tan purificador. En estos años he podido comprobar cómo, a través de acciones educativas, las personas podían tener una vida más gratificante, algo que revierte directamente en la sociedad. Los scouts me han ayudado a poder experimentar cómo a través de procesos personales y educativos, gente que no se ha planteado nunca hacer nada específico por los demás para seguir su vida por los senderos individualistas que nos marca esta sociedad tan pobre, se replanteaban su vida, para ponerla al servicio de los demás. ¡Qué bello!. Pero de un tiempo a esta parte, he visitado otros habítaculos de la amplia gama de acciones que te ofrece la pedagogía y me estoy especializando en la educación social, abandonando otros terrenos educativos bonitos, pero menos trascendentales.
Pero de todo este tiempo seguido dedicado a lo social, este verano ha sido el más especial de todos. Siento que he crecido mucho como educador. Y he crecido no porque haya hecho un trabajo extraordinario, sino porque he conseguido alcanzar un nivel de crítica hacia mí mismo que me permite exponerme una serie de críticas y de propuestas necesarias para mejorar mi labor, habiendo conseguido unos resultados que hacía tiempo que no se veían en el socioeducativo del Polígono Norte. Que identifique lo que debo hacer mejor en ese contexto me gratifica especialmente.
Pero este desempeño está trascendiendo el ámbito de lo profesional. Siempre he defendido que, para ser buen educador, lo primero que debo hacer es amar a los niños. Antes de que los ame, lo más que consigo es enseñar. El instante en el que sientes que has vinculado con el grupo, con él, con ella, la magia comienza a fluir y los aprendizajes se suceden solos unos tras otros dentro de las propias vivencias del día a día, sin necesidad de talleres, actividades, juegos o dinámicas. Son las relaciones las que nos hacen crecer, las que provocan el desarrollo. Y es ahí donde el educador tiene que ser sensible. Porque no hacemos experimentos. El acto de educar se da en la vida misma de las personas. no en espacios compartimentados que no tienen relación los unos de los otros. Se aprende de la vivencia, se aprende en la vivencia. Por eso, cuando se ama a otra persona, se empiezan a suceder los acontecimientos significativos.
Yo como educador me siento mejor, y como soy persona en la que no hay espacios compartimentados, me siento mejor como persona, porque amo a mis niños, porque siento que son importantes para mí, porque confío en ellos, porque me preocupo y ocupo de ellos, porque me ayudan en la misma medida que pudiese yo ayudarlos a ellos...
Hoy los echo de menos, hoy me acuerdo de ellos, hoy soy grande por la grandeza de ellos. Y es que me han llegado hasta lo más hondo.
¡Qué bonito es sentirse locamente sano o sanamente loco!
Pero de todo este tiempo seguido dedicado a lo social, este verano ha sido el más especial de todos. Siento que he crecido mucho como educador. Y he crecido no porque haya hecho un trabajo extraordinario, sino porque he conseguido alcanzar un nivel de crítica hacia mí mismo que me permite exponerme una serie de críticas y de propuestas necesarias para mejorar mi labor, habiendo conseguido unos resultados que hacía tiempo que no se veían en el socioeducativo del Polígono Norte. Que identifique lo que debo hacer mejor en ese contexto me gratifica especialmente.
Pero este desempeño está trascendiendo el ámbito de lo profesional. Siempre he defendido que, para ser buen educador, lo primero que debo hacer es amar a los niños. Antes de que los ame, lo más que consigo es enseñar. El instante en el que sientes que has vinculado con el grupo, con él, con ella, la magia comienza a fluir y los aprendizajes se suceden solos unos tras otros dentro de las propias vivencias del día a día, sin necesidad de talleres, actividades, juegos o dinámicas. Son las relaciones las que nos hacen crecer, las que provocan el desarrollo. Y es ahí donde el educador tiene que ser sensible. Porque no hacemos experimentos. El acto de educar se da en la vida misma de las personas. no en espacios compartimentados que no tienen relación los unos de los otros. Se aprende de la vivencia, se aprende en la vivencia. Por eso, cuando se ama a otra persona, se empiezan a suceder los acontecimientos significativos.
Yo como educador me siento mejor, y como soy persona en la que no hay espacios compartimentados, me siento mejor como persona, porque amo a mis niños, porque siento que son importantes para mí, porque confío en ellos, porque me preocupo y ocupo de ellos, porque me ayudan en la misma medida que pudiese yo ayudarlos a ellos...
Hoy los echo de menos, hoy me acuerdo de ellos, hoy soy grande por la grandeza de ellos. Y es que me han llegado hasta lo más hondo.
¡Qué bonito es sentirse locamente sano o sanamente loco!
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